EL REFUGIO QUE CONSIGUE QUE NIÑOS Y ANIMALES CON DISCAPACIDAD FORMEN EL TÁNDEM PERFECTO

Jaime Wallace- Griner es un texano padre de un niño autista que decidió construir un santuario de animales con discapacidad al conocer la relación de su hijo con su perro de servicio. El lugar, recibió el nombre de “A salvo en Austin” y se construyó en el terreno de un viejo rancho de la zona. Es un sitio seguro para personas y animales con diversidades que trata, con mucho esfuerzo, de ganarse el apelativo de segundo hogar. 

El centro se ha adaptado para que quienes lo visiten puedan encontrarse como en casa y para resultar lo más inclusivo posible. Allí, los niños interaccionan con las mascotas y establecen entrañables relaciones y escriben a diario increíbles historias de amistad y superación. 

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