MANDELA Y EL RUGBY COMO ELEMENTO UNIFICADOR DE LA SOCIEDAD AFRICANA

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El 24 de junio de 1995 Sudáfrica y Nueva Zelanda disputaban la final del Campeonato Mundial de rugby y todos, en el estadio de Johanesburgo, guardaban silencio. Ese silencio compartido por blancos y negros fue uno de los grandes logros de Nelson Mandela. El presidente de la nación, sabía que el equipo de su selección, los Springboks, no despertaba las simpatías del pueblo africano. La mayoría de los jugadores eran blancos y el único jugador negro había militado en las filas del ejército que defendió el Apartheid. El político se propuso recuperar el deporte como símbolo de unión de sus compatriotas y se alió con el entrenador para conseguirlo. Mandela, se empeñó en que los deportistas viajaran por todo el continente acercando el rugby a las zonas más desfavorecidas. En muchas ocasiones, él mismo les acompañó demostrando su poder de convicción.

Una jugada maestra le dio al equipo sudafricano los tres puntos que necesitaban para hacerse con el triunfo y la visión de Mandela vistiendo la camiseta del equipo anteriormente considerado emblema de una minoría, dio el pistoletazo de salida a una celebración histórica que lleno de júbilo las calles y reforzó el sentimiento de unión de quienes poblaban la nación arcoíris.

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